MAD MONSTER PARTY?
Jules Bass, 1967
Boris Karloff
Allen Swift
Gale Garnett
Phyllis Diller
4/5El
Doctor Frankenstein, Jefe de la Organización Mundial de Monstruos, acaba de completar su última y más mortífera creación, un suero capaz de desintegrar la materia bajo una enorme explosión de humo. Habiendo alcanzado tal logro decide poner fin a su liderazgo y buscar un sucesor que continúe su legado.

Con el fin de dar a conocer sus intenciones convoca a la plantilla completa de súbditos que acudirán desde distintas partes del globo a tan magno evento. La lista de invitados incluye al
Monstruo de Frankenstein y su mujer,
Drácula,
Mister Hyde, el
Hombre Invisible, el
Hombre Lobo, el
Jorobado de Notre Dame, la
Criatura de la Laguna Negra y
Felix Flanken, nieto del doctor. Nadie imagina que el elegido será el joven (y desconocido)
Felix. Nadie excepto la voluptuosa asistenta de
Frankenstein,
Francesca, a la que la idea le parece absolutamente descabellada.
Francesca seduce a
Drácula y le convence de la necesidad de robar el invento de
Frankenstein, lo cual garantizará el respeto y sumisión del resto de monstruos. El problema es que la
Novia de Frankenstein ha estado escuchando la conversación desde su escondite y no parece muy complacida por los tejemanejes de la pareja. ¿Y qué tendrá que decir al respecto el hipocondríaco
Felix? ¿Sospecha acaso que va a pasar de ser un patoso empleado en una tienda de comestibles a líder de las criaturas del mundo sobrenatural?
Jules Bass, director de
Mad Monster Party?, es el responsable de producciones televisivas que han gozado de una popularidad enorme a través de las décadas en
EEUU (no tanto así por estas latitudes) como
Rudolph, the Red Nosed Reindeer (1964). En su periodo de máximo esplendor creativo firmó un contrato para realizar tres películas
The Daydreamer (1966),
The Wacky World of Mother Goose (1967) y la reseñada, ninguna de las cuales, contra todo pronóstico, logró obtener unos resultados económicos satisfactorios. Tanto es así que
Mad Monster Party? se ha tenido que conformar con ser objeto de pases navideños recurrentes que la han elevado desde un estatus de absoluta oscuridad al de pieza de culto venerada por unos cuantos simpatizantes.
Y motivos para el culto existen, desde luego. Tan sólo hace falta repasar brevemente al resto de artistas implicados en el proyecto para interesar al más escéptico.
Por ejemplo, entre los acreditados en el guión figura
Harvey Kurtzman, uno de los autores de cómic más importante de la historia. Editor de
EC Comics y de la disparatada revista
Mad, compartió lugar de trabajo con el no menos excelso
Jack Davis, precisamente el encargado del diseño de personajes en la película. Cualquiera que haya leído los cómics de terror que perpetraron (con el máximo respeto de la expresión, ojo) ambos autores seguro que les profesa una considerable admiración.
En el apartado sonoro destaca el soberbio trabajo de
Boris Karloff como el
Barón Boris Von Frankenstein y la agradecida colaboración de
Phyllis Diller, que pone voz a la
Novia de Frankenstein.
Mad Monster Party? es un filme de animación
stop motion del tipo que habitualmente se persigue pero en raras ocasiones se consigue. Es decir, es una obra dirigida hacia un público infantil que puede ser disfrutada por adultos sin ningún tipo de complejos.
Pero hay más. También es un homenaje entrañable al cine de terror del estudio
Universal y a sus personajes. Desde el cariño y respeto se juega con esas características que les hacen tan especiales empezando por la propia representación plástica de los mismos, y es que en esta ocasión la mano de
Jack Davis ha resultado providencial. Pocas veces se han plasmado creaciones como el
Monstruo de Frankenstein o el
Hombre Lobo de una forma tan cómica y a la vez tan fiel a sus rasgos arquetípicos.
¡Y ahí no acaba todo! Pues también es un musical con una estupenda banda sonora compuesta por
Maury Laws que tan pronto recurre a temas de una deliciosa atemporalidad como aborda canciones de pop sesentero. A no perderse la impagable actuación de los esqueletos con pelucas.
No sería de extrañar que directores como
Henry Selick o
Tim Burton la acogiesen como cinta de cabecera e inspiración, pues los puntos en común con sus fantasías animadas son demasiados (y demasiado evidentes) como para pasarlos por alto.

Es pertinente avisar al espectador potencial sobre el sentido del humor de la historia. Si fuese necesario describirlo con una sola palabra, ésta sería “elemental”. En su mayor parte se utilizan recursos básicos tales como tropiezos, estornudos y caídas que por sí mismos no son capaces de entretener a… ejem… ¿mentes complejas? durante más de unos instantes.
Por otra parte, los diálogos juegan continuamente con dobles sentidos de manera sencilla y con la mínima ocurrencia exigible. Dicha simpleza queda ilustrada a la perfección en la escena en la cual
Felix y
Hyde se presentan.
Felix malinterpreta las palabras del monstruo y piensa que lo está invitando a jugar al escondite (“
hide” significa “
esconderse” en inglés).
Pero no conviene alarmar en exceso, puesto que en ningún momento estos aspectos enturbian el visionado de la película. A no ser que se interprete de manera obtusa el texto, olvidando el público prioritario al cual va dirigido el filme.

Además, no falta “carne” (en este caso “arcilla”) destinada al adulto que busque pretextos para permanecer atento hasta el final de la función.
Francesca, una bellísima muñeca de cabellos color rojo intenso es motivo más que suficiente.
Femme fatale de caderas imposibles y andares felinos, cuenta con una voz, la de
Gale Garnett, capaz de derretir el hielo o la cera de los oídos en el hipotético caso de que te susurrase a corta distancia. Antes de que el telón caiga nos sorprenderá con una espectacular pelea de gatas (maullidos incluidos) en ropa interior que pasó la censura con notable fortuna.
Mad Monster Party? tiene reservado un lugar de honor en mi estantería de
“Cosas que hacer en Halloween cuando lo de los disfraces no va conmigo y además tampoco me apetece salir a la calle porque seguramente llueva o, peor, haga buen tiempo.”Aconsejo que ustedes hagan lo mismo.